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La expedición
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600 km de ruta inédita con esquís en la gran isla Ártica de Ellesmere
La expedición
El 17 de mayo de 2026 el canario José Naranjo y la alemana afincada en España, Ingrid Orlieb, después de 42 días de expedición, terminaron una ruta inédita con esquís de más de 600 km en total autonomía recorriendo varios remotos fiordos, entre ellos, los 2 fiordos más grandes de la isla ártica de Ellesmere.
Posiblemente sean las primeras personas en recorrer con esquís al completo esos 2 grandes fiordos.
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Ellesmere
Ellesmere es una isla de Nunavut, Canadá, situada a tan sólo 800 km del mismísimo Polo Norte Geográfico. Con 196.000 km2 es la décima isla más grande del planeta y la 4ª más grande del Ártico. La distancia de Ellesmere de sur a norte es de unos 840 km, algo así como la distancia en línea recta entre París y Berlín. Y nuestra expedición iba a tener lugar en la zona considerada más fría de todo Canadá, que ya es decir.
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Una expedición dentro de otra expedición
La expedición comenzó el 6 de abril en el extremo sur de fiordo Cañon, pero para llegar allí antes había que realizar una ruta en motonieve de más de 700 km, el equivalente a atravesar Bélgica, Países Bajos parte de Alemania y Dinamarca, pero a través de estrechos fiordos congelados, glaciares, tundra nevada, ríos árticos de puro hielo y quebrada banquisa. En resumen había que hacer una verdadera expedición ártica solo para llegar al punto de comienzo de nuestra expedición con esquís.
Nuestros amigos Inuit, Terry, Nolan, Silas y Abraham, cuatros jóvenes de Grise Fiord, el pueblo más al norte de Canadá, nos llevaron en motonieve desde esa pequeña población hasta el fiordo Slire después de 5 días de frio extremo con 40° C bajo cero y multitud de vicisitudes.
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Llegada al fiordo Cañon
Desde ese pequeño fiordo ya solo Terry y Nolan nos condujeron en motonieve hasta el frente glaciar del fiordo Cañon después de una durísima ruta a través, primero de la severa tundra de la península de Folsheim que ellos ni siquiera conocían, para luego acceder al fiordo Cañon en el que jamás habían estado ni conocían a nadie que hubiera estado allí. En términos de Terry este fiordo era muy, muy remoto. Tan remoto y escondido que ellos estaban sorprendidos de que no hubiera huellas de animales en casi 100 km que recorrimos ese día en las motonieves.
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El fiordo Cañon
Una vez que nuestros amigos Inuit se fueron nos quedamos solos en el fiordo Cañon, denominado con una palabra española que es el nombre oficial en Canadá de este fiordo y su glaciar homónimo.
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La ruta - Cañon - D'Iberville - Greely
Durante la expedición con esquís recorrimos al completo el fiordo Cañon desde el frente glaciar del mismo nombre al sur hasta su encuentro con el fiordo Greely al norte. Posiblemente hemos sido las primeras personas en recorrer con esquís este fiordo en su distancia más larga.
A continuación nos adentramos en el fiordo D’Iberville para recorrerlo hasta el final donde descansa el frente glaciar llamado de la misma manera. Y días después nos dirigimos hasta la bahía Antoinette con su "amable" frente glaciar y su "feroz" acompañante el fiordo del lago Tuborg, siendo ambos el remate final del fiordo Greely.
Ellesmere es una isla de Nunavut, Canadá, situada a tan sólo 800 km del mismísimo Polo Norte Geográfico. Con 196.000 km2 es la décima isla más grande del planeta y la 4ª más grande del Ártico. La distancia de Ellesmere de sur a norte es de unos 840 km, algo así como la distancia en línea recta entre París y Berlín. Y nuestra expedición iba a tener lugar en la zona considerada más fría de todo Canadá, que ya es decir.
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Una expedición dentro de otra expedición
La expedición comenzó el 6 de abril en el extremo sur de fiordo Cañon, pero para llegar allí antes había que realizar una ruta en motonieve de más de 700 km, el equivalente a atravesar Bélgica, Países Bajos parte de Alemania y Dinamarca, pero a través de estrechos fiordos congelados, glaciares, tundra nevada, ríos árticos de puro hielo y quebrada banquisa. En resumen había que hacer una verdadera expedición ártica solo para llegar al punto de comienzo de nuestra expedición con esquís.
Nuestros amigos Inuit, Terry, Nolan, Silas y Abraham, cuatros jóvenes de Grise Fiord, el pueblo más al norte de Canadá, nos llevaron en motonieve desde esa pequeña población hasta el fiordo Slire después de 5 días de frio extremo con 40° C bajo cero y multitud de vicisitudes.
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Llegada al fiordo Cañon
Desde ese pequeño fiordo ya solo Terry y Nolan nos condujeron en motonieve hasta el frente glaciar del fiordo Cañon después de una durísima ruta a través, primero de la severa tundra de la península de Folsheim que ellos ni siquiera conocían, para luego acceder al fiordo Cañon en el que jamás habían estado ni conocían a nadie que hubiera estado allí. En términos de Terry este fiordo era muy, muy remoto. Tan remoto y escondido que ellos estaban sorprendidos de que no hubiera huellas de animales en casi 100 km que recorrimos ese día en las motonieves.
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El fiordo Cañon
Una vez que nuestros amigos Inuit se fueron nos quedamos solos en el fiordo Cañon, denominado con una palabra española que es el nombre oficial en Canadá de este fiordo y su glaciar homónimo.
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La ruta - Cañon - D'Iberville - Greely
Durante la expedición con esquís recorrimos al completo el fiordo Cañon desde el frente glaciar del mismo nombre al sur hasta su encuentro con el fiordo Greely al norte. Posiblemente hemos sido las primeras personas en recorrer con esquís este fiordo en su distancia más larga.
A continuación nos adentramos en el fiordo D’Iberville para recorrerlo hasta el final donde descansa el frente glaciar llamado de la misma manera. Y días después nos dirigimos hasta la bahía Antoinette con su "amable" frente glaciar y su "feroz" acompañante el fiordo del lago Tuborg, siendo ambos el remate final del fiordo Greely.
Desde allí regresamos por la costa septentrional del fiordo Greely para recorrerlo en su totalidad, siendo posiblemente también las primeras personas en esquiarlo al completo.
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La ruta - Fiordo Greely - Estrecho Nansen - Península Fosheim
Una vez a los pies de la imponente montaña conocida como Black Stripe Head por su característica y rectilínea franja de roca negra donde se encuentra el límite más occidental del fiordo Greely cruzamos el mismo en dirección al extremo noroeste de la península de Fosheim.
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La ruta - Fiordo Greely - Estrecho Nansen - Península Fosheim
Una vez a los pies de la imponente montaña conocida como Black Stripe Head por su característica y rectilínea franja de roca negra donde se encuentra el límite más occidental del fiordo Greely cruzamos el mismo en dirección al extremo noroeste de la península de Fosheim.
Esta travesía de mar helado fue bastante engañosa por un violento viento que aparecía y desaparecía proveniente del estrecho de Nansen directamente del océano Ártico.
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Esquíar
Nuestra ruta flanqueó cientos de vertiginosas montañas que caían directamente al fiordo, nunca ascendidas, nunca nombradas.
Éramos metrónomos con esquís arrastrando nuestros trineos que al principio pesaban más de 90 kg. Ni nos forzábamos al máximo en las zonas de hielo complicado o nieve profunda y tampoco nos cebábamos en ir más rápido cuando el hielo era plano y deslizante. Usando términos de música clásica, íbamos “andante” con malas condiciones y “allegro man no troppo” con buenas condiciones. El objetivo: acabar el día sin llegar exhaustos y poder disfrutar de la belleza de un entorno tan áspero como etéreo.
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Canis Lupus Arctos
En el silencio de este mundo blanco, encontrarse con un lobo ártico en medio de la nada es una experiencia casi mística. Y así sucedió; de repente, estaba a nuestro lado. Uno de esos momentos en que el paisaje gélido parece detenerse aún más si cabe y uno puede admirar la mirada penetrante de este majestuoso animal. El Ártico nos ha cautivado una vez más. El lobo no es un monstruo de cuento; es la esencia misma del invierno en el Ártico. Fue un momento mágico. Un segundo lobo se mantuvo al margen, curioso pero a distancia. No fue la última vez que nos encontramos con el lobo ártico. Al dejar la bahía Antoniette y mirar atrás con nostalgia por última vez, allí estaba, observándonos marchar. Probablemente era su manera de decir adiós, silenciosa pero imponente, con su pelaje blanco, su fuerza interior y la libertad del Ártico, su hogar.
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Final de la expedición con esquís
En este enorme territorio explorado por primera vez principalmente por el afamado explorador noruego Otto Sverdrup y sus compañeros, ya en el ocaso del siglo XIX, llegamos al punto final de nuestra expedición con esquís: el campamento de nuestro amigo Inuk Terry. Era un 17 de mayo justo el día de la Constitución Noruega. Pequeñas coincidencias del destino…
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Esquíar
Nuestra ruta flanqueó cientos de vertiginosas montañas que caían directamente al fiordo, nunca ascendidas, nunca nombradas.
Éramos metrónomos con esquís arrastrando nuestros trineos que al principio pesaban más de 90 kg. Ni nos forzábamos al máximo en las zonas de hielo complicado o nieve profunda y tampoco nos cebábamos en ir más rápido cuando el hielo era plano y deslizante. Usando términos de música clásica, íbamos “andante” con malas condiciones y “allegro man no troppo” con buenas condiciones. El objetivo: acabar el día sin llegar exhaustos y poder disfrutar de la belleza de un entorno tan áspero como etéreo.
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Canis Lupus Arctos
En el silencio de este mundo blanco, encontrarse con un lobo ártico en medio de la nada es una experiencia casi mística. Y así sucedió; de repente, estaba a nuestro lado. Uno de esos momentos en que el paisaje gélido parece detenerse aún más si cabe y uno puede admirar la mirada penetrante de este majestuoso animal. El Ártico nos ha cautivado una vez más. El lobo no es un monstruo de cuento; es la esencia misma del invierno en el Ártico. Fue un momento mágico. Un segundo lobo se mantuvo al margen, curioso pero a distancia. No fue la última vez que nos encontramos con el lobo ártico. Al dejar la bahía Antoniette y mirar atrás con nostalgia por última vez, allí estaba, observándonos marchar. Probablemente era su manera de decir adiós, silenciosa pero imponente, con su pelaje blanco, su fuerza interior y la libertad del Ártico, su hogar.
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Final de la expedición con esquís
En este enorme territorio explorado por primera vez principalmente por el afamado explorador noruego Otto Sverdrup y sus compañeros, ya en el ocaso del siglo XIX, llegamos al punto final de nuestra expedición con esquís: el campamento de nuestro amigo Inuk Terry. Era un 17 de mayo justo el día de la Constitución Noruega. Pequeñas coincidencias del destino…
La expedición duro 42 días pero en realidad esquiamos 35 días ya que pasamos 7 días explorando los glaciares Cañon, D’Iberville y Antoinette.
Es sorprendente que en los tiempos en el que la Humanidad quiere volver a pisar la Luna y posarse en Marte 2 personas puedan recorrer más de 600 km en la Tierra y estar casi un mes y medio sin ver a ningún humano ni nada que sea humano.










